martes, 31 de agosto de 2010

"Por fin entendí el iceberg de la parapolítica"

Claudia López se hizo famosa con sus investigaciones sobre la parapolítica, que revelaron los vínculos entre los políticos y los paramilitares que hoy tienen encausados judicialmente a 97 congresistas.
Hoy lanza, en la Feria del Libro, el segundo capítulo de esta investigación. "Y refundaron la patria... de cómo mafiosos y políticos reconfiguraron el Estado colombiano".
Es el resultado de una extensa investigación coordinada por ella pero realizada por 15 investigadores de la Corporación Nuevo Arcoiris, Grupo Método de Luis Jorge Garay, Congreso Visible, Dejusticia y la Moe. Esta es una entrevista sobre sus resultados.

¿Por qué decidió escribir este libro?
Claudia López: Arrancamos porque me descrestó la teoría de Luis Jorge Garay sobre la captura y reconfiguración del Estado. Él se pregunta qué pasa cuando no es un privado el que trata de inhibir a un regulador público en beneficio de un interés económico -que es lo normal- sino que se trata de toda una estructura de poder tratando de capturar al Estado a través de la violencia. Mi pregunta es por qué si el que tiene plata y capacidad de chantaje tiene cómo capturar al Estado, los paramilitares y los narcotraficantes han sido más eficaces en esta captura que los guerrilleros.

¿Y qué descubrió?
Que no basta tener armas y dinero para capturar al Estado. Hay tres diferencias que definen la capacidad sostenida de captura del Estado entre los paras, las Farc y el Eln: el capital social, la visión del poder político y su caracter pro o antiestatal.
Es como raro pensar en capital social en relación con los paramilitares o los guerrilleros.
El capital social es con quién te relacionas, cuáles son tus contactos y qué puertas te abren esos contactos. El capital social de la guerrilla es pobre, sus contactos son marginales política y económicamente. En cambio, el narcotráfico y los paramilitares son hijos del poder. Nacieron al lado de élites políticas y econónmicas que además les dieron cobertura legal hasta 1986. Esa enorme conexión con el poder les permite llegar a altos niveles del Estado. La guerrilla es anti-Estado mientras que los paramilitares y el narcotráfico son pro-Estado, pro capitalismo, y saben cómo operar dentro de él.

¿Y estas diferencias entre paras y guerrilleros cómo hace que sean diferentes la Farc política de la parapolítica?
La Farc política consiste en matar políticos y su judicialización sigue en un parte en la impunidad. Descubrimos que entre las Farc y el Eln mataron a tres de cada cuatro políticos asesinados o secuestrados en los últimos 20 años y mientras tanto, los paras ponían candidatos únicos en las alcaldías y gobernaciones.

¿Cómo fue que operó esa captura del Estado?
En la teoría de captura del Estado, se supone que el capturador es un privado que está por fuera del Estado. Pero en esta investigación concluimos que aquí la captura ha sido invertida. Han sido los legales, los empresarios, los políticos, los de la Fuerza Pública, quienes fueron a instrumentalizar a los ilegales para consolidar su propio poder. En una entrevista que le hice a Ernesto Báez, me dijo que en el 98 no daban abasto con tanta gente llamándolos y que por eso tuvieron que crear franquicias. A mí me sonó un poco fantoche. Pero en el 2007, le preguntaron a Mario Iguarán quién había buscado a quién. Su respuesta fue que luego de analizar los casos, pensaba que mayoritariamente los políticos fueron quienes buscaron a los paras. En el libro vamos departamento por departamento viendo quién buscó a quién y concluimos que fue una captura invertida.

¿Pero, por ejemplo, los políticos tenían algúna alternativa?
Esa es la gran discusión de Juan Manuel López con la Corte. Pero López y su tío y su familia se habían inventado a Mancuso, que luego se les volvió una amenaza. Mancuso fue promovido por esas élites. Es lo que pasa siempre, en una alianza de este tipo el que tiene las armas termina imponiéndose sobre el que tiene capital político. Le pasó también al Partido Comunista con las Farc. Los políticos se inventaron a Jorge 40, lo financiaron; en 2002, él dijo quién podía hacer campaña y, en 2006, le cobró a sus aliados por dejarlos hacer campaña.
En retrospectiva, viendo todo lo que pasó con la parapolítica, ¿se puede decir que consiguieron su objetivo?
Mientras lo pudieron disfrutar, reconfiguraron el mapa político. Se legitimaron a través del proyecto uribista. La Corte logró sacar con ganzúa a unos pocos. El espectro político cambió de manera dramática. El país quedó en la centro derecha y se demorará muchos años allí. Hay posibilidades de cambiar porque en la política nada es estático.

¿Cuál fue la magnitud de la captura? ¿Somos un Estado mafioso?
Con los datos judiciales, lo que se ha conocido a través de los procesos de Justicia y Paz y de la Corte Suprema, es razonable concluir que una tercera parte de los cargos de elección popular tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo han sido capturados por los ilegales. No es un narco-Estado pero tampoco se trata de unas cuantas manzanas podridas.

¿Cuál fue el rol que jugó Uribe en todo esto?
No hay pruebas que hasta ahora lo vinculen directamente con estructuras ilegales. Pero es claro que todos los ilegales de derecha se insertaron en su proyecto político y él no hizo nada para evitarlo. Ocho de cada 10 parapolíticos eran de su coalición. En el libro, Francisco Gutiérrez demuestra estadísticamente que el Uribismo atrae a más ilegales.

¿Pero es por que los ilegales se ven atraídos hacia el que tiene el poder o hay algo estructural en el uribismo que los atrae?
Hay una convergencia de intereses políticos y económicos. Uribe podía elegir con quién gobernar y él hundió todas las reformas que los hubieran castigado. Él les dio un recibimiento deliberado y activo. Les dio el Das y el Incoder. En muchas instancias nacionales pero con representación regional, también les dio participación: la Universidad de Córdoba, varias corporaciones autónomas regionales.

¿Cómo se explica que esto sea así y al mismo tiempo haya propiciado la desmovilización de los paramilitares, y que tantos parapolíticos hayan terminado tras las rejas durante su mandato?
El mérito de Uribe fue legitimarlos incorporándolos en su fuerza política o desmovilizándolos.
No entiendo cómo se legitiman extraditándolos.
Estás pensando en los narcoparas como si fueran el virus. Lo que dice la Corte Suprema de Justicia es que son estructuras organizadas de poder. Por ejemplo, Álvaro García está preso y su socio militar, Cadena, está desaparecido. Pero su estructura de poder se reinventó. No importan los nombres de las personas, sino la estructura de poder. Los políticos pueden reinventarse.

¿Cómo funcionan exactamente esas estructuras de poder?
En el libro rearmamos las estructuras de poder de los congresistas que han sido investigados por parapolítica. Rastreamos su trayectoria electoral entre 1997 y 2007. ¿A qué alcaldes, a qué gobernadores habían apoyado? Y una vez elegidos, ¿ a quién apoyaban? No todos eran bandidos, pero da una idea de la capacidad de penetración política del investigado. Mostramos cómo fueron mutando.

¿Es hoy Colombia un país más mafioso que hace 10 años?
Sí, claro. Lo medimos desde 1982, cuando Pablo Escobar llega al Congreso con 16.650 votos., menos del 0.2 por ciento del Senado en esa época. Medimos cómo fue creciendo la representación de la mafia. Pasamos al 8.000, cuando tenían entre el 12 y el 16 por ciento de las curules, a la parapolítica, donde tenían el 35 por ciento del Senado. Se triplicaron. El libro acaba en el 2009. En las últimas elecciones, la mafia no logró crecer su representación política en el Congreso. Los congresistas investigados tenían candidatos para ocupar el 40 por ciento del Senado, pero solo consiguieron el 29 por ciento de las curules. Por primera vez desde 1982, no pudieron crecer.

¿Qué cambió? ¿Cómo se explica esa buena noticia?
Ha cambiado el nivel de control judicial y social. La justicia se les atravesó. La Fiscalía, con los procesos de Justicia y Paz, y la Corte Suprema de Justicia con la judicialización de los parapolíticos y sobre todo la Corte Constitucional que frenó los proyectos de ley con los que pensaban reconfigurar el Estado.

¿Qué hicieron realmente en el Congreso los parapolíticos?
Elizabeth Ungar con Congreso Visible encontró que los parapolíticos no tuvieron iniciativa como bancada legislativa. No fueron más activos ni más exitosos en pasar sus proyectos de ley y no encontró una diferencia sustancial entre la actividad de los congresistas investigados y los no investigados. Entonces, ¿a qué fueron al Congreso? Descubrimos que son una bancada en su condición de uribistas. Si bien eran el 35 por ciento del Senado, constituían el 53 por ciento de la bancada uribista en esa coporación, es decir eran mayoría. Y una mayoría que para cualquier gobierno es un paraíso. No hablan, no sugieren, votan lo que el ministro les diga. Lo que los convierte en una bancada capaz de reconfigurar la política es ser parte estructural de la bancada de gobierno. Estudiamos ocho leyes en las que tenían interés: las cuatro de economía agraria, la de Justicia y Paz, las dos reformas políticas y la reelección.
Cuando se escudriña el trámite de estas leyes de iniciativa gubernamental lo que ocurre es que se aprobaban normas cuya aplicación podía beneficiar tanto los intereses legales como los ilegales. Las leyes que abiertamente beneficiaban a los ilegales se hundieron, como la de Rocío Arias para eliminar la extradición. Pero cuando metieron la suspensión de la extradición dentro de Justicia y Paz, que era iniciativa del gobierno, ahí sí pasó.

¿Cómo es esa patria refundada por ellos?
Es una sociedad que pasó de la intolerancia a la legitimación de los ilegales; es de centro derecha incluida la derecha ilegal; la porción de país que se ha beneficiado del narcotráfico logró legitimarse, con el discurso anti-Farc y anti-izquierda. Una tercera parte de los enemigos de la democracia está adentro. Hace más daño una tercera parte agazapada dentro del Estado que un Estado abiertamente tomado por una dictadura, por lo menos en términos de vidas. Ciento sesenta y cinco mil colombianos pagaron con su vida este chistecito.
Tuvo costos humanitarios y de corrupción brutales. En ese proceso de 20 años, Colombia en democracia sufrió tres veces más violaciones que las dictaduras del Cono Sur sumadas. Ellos tuvieron 10 mil desaparecidos, Colombia 31 mil. Ningún otro país del continente, ni siquiera Guatemala, ha registrado 1.300 masacres.
En términos de corrupción, los economistas dicen que el narcotráfico representa dos puntos del PIB en Colombia. Si uno suma los estimativos de la Contraloría sobre lo que le cuesta la corrupción a Colombia equivale a entre 1,1 y 1,5 por ciento del PIB. Es un negocio tan rentable como el narcotráfico. Es el resultado de usar su posición aventajada dentro del Estado. Garay tiene la teoría de que hay una integración vertical entre la corrupción y el narcotráfico.

¿Cómo así?
Sí, la corrupción se ha vuelto una forma de lavado de capitales del narcotráfico. Antes, construían un edificio con los dólares negros. Pero si logran hacer una troncal mediante una concesión, es mucho más eficiente para lavar dinero. Una zona franca puede lavar miles de millones de pesos y descubrirlo es muy difícil.

¿Para qué hicieron todo esto?  
Hay intereses convergentes pero separados. Uno se pregunta qué lleva a Caballero, a Vives o Araújo a hacer eso si ellos ya tenían poder, ya eran la élite. Nuestra hipótesis es que era una resistencia a las reformas democráticas de la Constitución de 1991, una reacción para mantener el status quo y no ceder poder. La circunscripción nacional del Senado amenazaba los feudos regionales; el Senado se redujo de 114 curules a 100; no sólo competían entre los que ya estaban sino que cualquiera podía crear un partido polítitico. Y además, los ciudadanos, a través de la tutela, podían exigir derechos. Todo esto amenaza su poder. En un libro que encontraron de Jorge 40, él decía textualmente que cuando fue a una instrucción, le explicaron que la Constitución era comunista.
Su otro objetivo era no dejar modificar el régimen de tierras. Y encima, creían que la guerrilla se iba a tomar el poder por las armas o a través de la negociación del Caguán.
La última razón es que cada vez hay más crímenes que necesitan impunidad. No puedes soltar el poder político, porque lo necesitas para influir sobre lo judicial para asegurarte impunidad.

¿Qué representa Santos en todo esto?
Dentro de ese proyecto de derecha, una visión más moderna, más global. A los del PIN los trata como a la amante, y eso les quita poder. Mientras que Uribe fue a condecorar al gobernador Abadía ya destituído, Santos no se va a reunir con ellos. Los usan, pero como diría Turbay, "en sus reales proporciones". Si el centro derecha legal tiene sentido de clase y de supervivencia tiene que hacer este proceso o si no, los otros los pueden sustituir como élite.

¿Qué viene ahora?
Yo creo que en estas elecciones se da una reconfiguración de fuerzas al interior del proyecto de centro derecha. Los de la derecha legal ganaron las elecciones. Uribe tenía razón en que él era el único que podía perpetrar ese proyecto unido de la derecha legal e ilegal. El candidato que se pidió representar esa unidad era 'Uribito' pero perdió. Santos era el Plan C. Pero ha dado muestras de distancia de ese proyecto muy rápido. En el Congreso lograron menor representación. Eso lo que demuestra es que todos los artículos periodísticos, todos los libros, todas las sentencias sí han servido.

¿Qué significa personalmente para usted este libro?
Como investigadora me da satisfacción porque me topé con la parapolítica por casualidad. Así descubrí los nombres de la punta del iceberg. Pero con este libro entendí el iceberg. Pero lo malo de ser una investigadora es que uno responde una pregunta y termina con otras dos.

¿Y cuál es la pregunta más grande con la que se queda?
La relación entre el narcotráfico y la corrupción. También hay un tema que tiene que ver con la participación de un sector de la fuerza pública en todo esto. Es una caja negra y si la sociedad no enfrenta la impunidad de ese sector se puede reproducir otra guerra, en parte para mantener la impunidad. Esta guerra se acaba no solo desarmando a las Farc sino también a ese sector militar vinculado al paramilitarismo.

E. Fresneda

domingo, 29 de agosto de 2010

"La ola verde no es el Partido Verde"

POLÍTICA. Por primera vez, Sergio Fajardo destapa sus molestias con el Partido Verde. Quiere hacer parte de él, pero insiste en que se ha hecho poco para definir las estrategias de la colectividad de cara al futuro. Sábado 28 Agosto 2010 / Semana.com



El 14 de agosto, Sergio Fajardo hizo sentir su molestia con la lentitud que según él, ha tenido el Partido Verde para definir asuntos de fondo. Después de retirarse de una reunión en la que se discutían temas formales del partido, decidió aplazar su vinculación. No obstante, insiste en que él y Compromiso Ciudadano quieren participar del proyecto de los verdes.



SEMANA: ¿Cuál es su malestar de fondo con el Partido Verde? ¿Por qué, en concreto, dice que el partido está 'biche'?
Sergio Fajardo: Ningún malestar. Mi relación con los ex alcaldes Garzón, Mockus y Peñalosa es de camaradería y somos buenos amigos. En cuanto al Partido Verde, tengo muchas inquietudes porque hay que resolver unos temas internos. La ola verde no es el Partido Verde y creo que por ahora se ha hecho poco para construirlo. Después de las elecciones del 20 de junio, ¿qué ha pasado? ¿A alguien se le ha ocurrido ir a Buenaventura, donde ganamos en la primera vuelta, para agradecerle a la gente y trazar una campaña para ganar la Alcaldía el año entrante? ¿A Putumayo? ¿A Pasto? Como escribí en Twitter: la inacción es uno de los caminos más cortos para llegar a la extinción.

SEMANA: En los últimos días se pospuso su entrada formal al Partido Verde. ¿Acaso su participación como fórmula vicepresidencial de Mockus no fue su entrada al Partido?
S.F.: Mi participación como fórmula vicepresidencial estuvo definida en el marco de una alianza para una coyuntura electoral, apoyada en elementos políticos compartidos. Con Compromiso Ciudadano, el movimiento que respaldó mi aspiración presidencial, queremos llegar al Partido Verde y aportar para que sea el partido del siglo XXI en Colombia. Así mismo, para responderles a 3.600.000 personas que votaron por nosotros. Tenemos el reto de construir un partido que responda a estas realidades y que hoy no existe.

SEMANA: Los ex alcaldes de Bogotá le ofrecieron a usted y a Compromiso Ciudadano dos de 17 cupos de la dirección del Partido Verde ¿Esta cifra los deja tranquilos?
S.F.: Nunca he hablado con nadie de puestos o pedazos de poder. En Compromiso Ciudadano no pedimos cargos ni posiciones. Se trata de construir el partido del siglo XXI y no creo que el camino empiece con una repartición burocrática. ¿Qué proyecto de país tenemos? ¿Qué le decimos a Colombia? ¿Para dónde vamos? El problema no es un diálogo individual con Sergio Fajardo, sino una interlocución programática con el equipo que me ha acompañado. Además, en el Partido Verde primero se debe saber qué se quiere y luego definir la estructura. De lo contrario, se cae en luchas burocráticas y toma sentido la famosa frase de Echandía: "¿El poder, para qué?"

SEMANA: ¿Cuál debe ser la estrategia del Partido Verde de cara a las elecciones locales y regionales de 2011?
S.F.: Sería importante desarrollar el concepto de Municipio Verde, que recoge políticas fundamentales como la ambiental, la de transparencia, la educativa, la de ciencia, tecnología y emprendimiento, la de mujeres, la de movilidad y la de lucha contra la pobreza, entre otras. Estas iniciativas serían sello inscrito en los programas de todas las personas que aspiren a una alcaldía por el Partido. Desde lo nacional, trabajaríamos en todas las regiones realizando talleres de formación política. Hay mucho trabajo por hacer. Sin embargo, desde el 14 agosto no se ha citado el comité que se sugirió para hacer, por fin, el taller en el que se discutirían los planes para 2011. ¡Han pasado dos semanas y nada!

SEMANA: ¿Cómo evalúa los nombramientos y reformas que ha anunciado el presidente Juan Manuel Santos?
S.F.: Sin duda, ha conformado un equipo de calidad y en muy poco tiempo ha hecho una ruptura elegante y dramática con el gobierno del presidente Uribe. Esperemos a ver qué pasa con las reformas anunciadas; falta mucho camino por recorrer. El reto es pasar de una unidad nacional política a una unidad nacional en la cual la ciudadanía participe activamente.

SEMANA: ¿Y en cuanto a su tema bandera, el de la educación?
S.F.: No ha pasado nada. No hemos oído una sola palabra de parte del gobierno. No concibo una unidad nacional en la cual la educación no sea un punto central. El tema de la educación siempre es una tema de campaña, pero usualmente cuando alguien es elegido se repite la historia y para la educación solo quedan las buenas intenciones.

SEMANA: ¿Sigue soñando con llegar a la Presidencia para promover esa bandera?
S.F.: Claro. Después de recorrer el país dos años y medio y aprender varias lecciones, cada día estoy más convencido de que la construcción de una sociedad justa pasa por lograr que el desarrollo de las capacidades de los colombianos no sea un privilegio. Tiene que ser un derecho y le corresponde al Estado liderarlo. Por eso ingresé a la política y mientras tenga energía lucharé para que la educación y el conocimiento sean motores de la transformación social del país.

SEMANA: ¿No cree que los únicos partidos viables en el tiempo son los tradicionales?
S.F.: Si no somos capaces de transformar el resultado electoral de la ola verde en un partido sólido, seremos un gran fiasco y pasarán muchos años antes de que vuelva a presentarse una oportunidad de construir una alternativa política distinta, con capacidad de alcanzar el poder. Hoy esa alternativa aún está biche.

SEMANA: Ahora que está a punto de recuperarse después de su accidente en bicicleta, ¿está pensando en volver a recorrer el país a pie?
S.F.: La política no debe ser un hobby o un negocio, sino una actividad de tiempo completo. Quiero ir por todo el país agradeciéndoles a las personas que trabajaron con nosotros y votaron por nosotros, escuchar sus observaciones sobre lo que ocurrió, revisar sus expectativas para 2011 y empezar a trabajar con quienes quieren hacerlo. Hasta ahora no he podido, pero la próxima semana empiezo en Cali, con mi bastón y un poco de susto.

SEMANA: En definitiva, ¿usted es hoy miembro del Partido Verde?
S.F.: Después de tantas respuestas debería estar claro. Pero para que no haya una sola duda: no estoy en el Partido Verde, reitero que quiero entrar y que si lo hago, lo haré con Compromiso Ciudadano. Con gusto participo en todo lo que signifique contribuir a construir el Partido Verde que soñamos… como decíamos en la campaña: 'Si lo soñamos, lo logramos', ¡pero moviéndonos!

domingo, 22 de agosto de 2010

Alcalde de Medellín lamenta profundamente el fallecimiento del Director de la Corporación Región, Jorge Arturo Bernal Medina

• Jorge Arturo Bernal Medina fue uno de los fundadores de la Corporación Región y de la Corporación Viva la Ciudadanía, una de las más importantes ONG del país.
• Su mayor obsesión fue luchar contra la pobreza y la desigualdad social en Medellín y Colombia.
• Bernal Medina trabajó de la mano de la Alcaldía de Medellín en el fomento de la participación de la ciudadanía en congresos de política y lucha contra la pobreza.
El alcalde de Medellín, Alonso Salazar Jaramillo, expresó su profundo pesar por el fallecimiento del Director de la Corporación Región, Jorge Arturo Bernal Medina, quien se destacó durante su vida por su lucha incansable contra la pobreza y la inequidad social en el país.
Bernal Medina fue uno de los fundadores de la Corporación Región y durante los últimos ocho años había ejercido como director. También fue socio fundador de la Corporación Viva la Ciudadanía, reconocida a nivel nacional como unas de las más importantes ONG que trabajan por la inclusión social.
Durante su vida trabajó por la democracia y el desarrollo local y formó parte de proyectos para fomentar la participación ciudadana.
Fue autor, junto con su esposa, del libro “Democracia y ciudadanía. Balance de derecho y libertades en Medellín”, y en los próximos días presentaría su última publicación que tiene por título “Exclusión Social y Desigualdad en Medellín”.
Gracias a su vocación de servicio, Bernal medina promovió, de la mano de la Alcaldía de Medellín iniciativas comunitarias que buscaban mejorar las condiciones de vida de las familias más pobres de la ciudad.
Sus familiares lo recuerdan como un hombre alegre, defensor de la vida y comprometido con la paz y la democracia de Colombia. Su único sueño fue acabar con la pobreza y encontrar la equidad social.
La Administración Municipal acompaña en tan difícil momento a sus familiares, amigos y les invita a seguir el ejemplo de vida de Jorge Arturo Bernal Medina.

martes, 10 de agosto de 2010

Una carta aleccionadora

Periódico El Mundo / Agosto 10 del 2010

Si no establecemos, como sociedad, linderos claros, y siguen las gabelas de legalidad a criminales atroces no veo claro el destino de la ciudad.
Con motivo de nuestro reciente editorial “Justicia con el Alcalde”, recibimos del doctor Alonso Salazar Jaramillo una carta que consideramos un documento trascendental sobre la actualidad colombiana y una reflexión necesaria sobre el ejercicio de periodismo, cuya lectura no dudamos en recomendar a nuestros colegas, tanto de casa como de los demás medios de comunicación.
El valor de la carta no sólo estriba en el hecho de provenir de quien hoy ejerce la Alcaldía de Medellín, sino también del periodista que ejerció siempre la profesión con brillo y respeto profundo a la ética profesional, paralelamente con la de investigador social en el delicado campo de la violencia infantil y juvenil, fenómeno que ha azotado por décadas a la ciudad que hoy gobierna. Todo eso le da una inmensa autoridad para cuestionar la conducta de cierto periodismo sensacionalista, proclive a ceder cámaras, micrófonos y columnas de prensa a criminales, en detrimento moral, como en su caso, de personas cuyo único crimen es haber dedicado su vida al servicio público.
Por eso, en lugar de glosar o comentar su misiva, resolvimos cederle al señor Alcalde el espacio de nuestras columnas editoriales:

Dr. Guillermo Gaviria
Director Periódico EL MUNDO

Quiero, apreciado Sr. Director, agradecerle su mensaje de solidaridad, del editorial del día 2 de agosto. Una vez más siento su inquebrantable lealtad, derivada de su compromiso con la legalidad y la verdad. Me alegra que este fallo judicial haya venido a corroborar la confianza que usted había manifestado sobre mis actuaciones y las acusaciones tejidas finamente, como bien lo señala su editorial, entre delincuentes y políticos incapaces de aceptar la voluntad ciudadana.
Permítame trascender de la solidaridad personal que me honra, a las reflexiones que con tino deriva en su escrito de este episodio. Es definitivamente problemático e inaceptable para la sociedad que sectores políticos puedan coincidir, a veces en zonas grises y a veces en zonas abiertamente ilegales, con personas u organizaciones desviadas de la ley. No tengo duda en afirmar que parte de la complejidad para derrotar a ciertos grupos criminales en la ciudad tiene que ver con la necesidad de retirarles el oxígeno que reciben, por diversos vasos comunicantes, desde sectores instalados en la institucionalidad. Hablo sobre un número ya significativo de casos juzgados y de otros en proceso.
Si no establecemos, como sociedad, linderos claros, y siguen las gabelas de legalidad a criminales atroces no veo claro el destino de la ciudad.
En esta relación no existen pecados veniales. Porque aunque el nexo establecido sea, por ejemplo, para la mala costumbre de obtener votos comprados o forzados, se le da sombra institucional al conjunto de sus actos criminales.
Puede ser tan absurda la situación que quien emprenda denuncia de estos sujetos aparece como un personaje que no “comprende” la dinámica política y se le observa como fundamentalista, o persona que quiere granjearse problemas de manera gratuita. Así el orden social está desquiciado: Lo extraño no es la complicidad sino la denuncia. Lo anormal no es aceptar ciertos métodos o recursos sino renunciar a ellos.
Ahora, ya no somos pocos los colombianos que hemos sido víctimas de la decisión de grupos criminales de enlodarnos para vengarse de algo o enrarecer el ambiente. Esa técnica se les ha facilitado por la resonancia que han ofrecido en medios de comunicación que hacen de ventiladores.
Sólo un compromiso ético puede salvar a los medios de pasar de la sana fiscalización, a la función banalizada y cruel de destruir injustamente personas, instituciones, historias y tradiciones. Así entiendo su reflexión sobre los medios, en estas circunstancias.
Es injusto generalizar. Pero sin duda algunos medios, por ejemplo, se han especializado en entrevistar convictos para acusar a ciudadanos sin preocuparse por cumplir mandamientos básicos del oficio periodístico. Creen, seguramente, que con estas informaciones ayudan a mantener la moral y la legalidad. Pero se siente también la tentación del raiting y de la rentabilidad. Parece riesgoso para el periodismo la tentación de convertir la emisión o edición en un tribunal que señala y condena sin cumplir adecuadamente derechos de la controversia, de la confrontación a fondo de las fuentes, la corroboración de los hechos.
Ahora que he pasado por tan larga y amarga experiencia personal, tomo la vocería como ciudadano para pedir a los medios un análisis de las denuncias que llegan a sus redacciones, un cálculo de las intenciones de quienes las hacen, una tarea de indagación adecuada. Una diferencia de la dignidad del ciudadano sin antecedentes, del que está encausado o ha aceptado ser de organizaciones criminales. Incluso aceptar que un gobernante no debe nivelarse con el delincuente en una emisión. Un cuidado especial en convertir a criminales en jueces. Lo digo ahora que, al menos de momento, estoy por fuera del torbellino.
Como ve, Sr. Director, no sólo quería agradecerle su gesto amable, sino hacer eco de sus reflexiones. Son oportunas para los periodistas, los medios y la democracia.

Con toda consideración,

Alonso Salazar Jaramillo

El fallo dio en la pepa

El Colombiano / Lunes 9 de agosto del 2010 / Jorge Giraldo Ramírez

El fallo dio en la pepa
El 8 de julio del 2010 se produjo la decisión del Fiscal 28 delegado ante la “Unidad nacional de Fiscalía contra el terrorismo”, por la cual se archivó el proceso abierto al alcalde de Medellín, Alonso Salazar Jaramillo, a instancias de las declaraciones de varios ex jefes paramilitares, debidamente amplificadas por varios medios de comunicación.
Afortunadamente, la prensa escrita reseñó debidamente esta noticia y editorializó con claridad al respecto. No toda. Alguna, como Semana, se conformó con un párrafo después de dos años de tragar versiones completas de criminales confesos y condenados. “La luciérnaga” de Caracol también pasó de agache. Y “La W” -cuyo escándalo se cita en el fallo- no ha dicho ni mu. Grave actitud, pues muchos de los perjuicios que se derivaron de este montaje se deben al barniz de credibilidad que algunos periodistas le dieron al entuerto.
Ha dicho el Alcalde que no se meterá en una cadena de retribuciones, al menos mientras gobierne. Eso está bien y es un ejemplo para un país donde el debate político se ha ido remplazando por la criminalización y, entonces, cualquier discrepancia o antipatía busca resolverse en los tribunales. Como el sistema judicial premia al delincuente que inculpa a otros, y como abogados y jueces no le niegan proceso al contradictor, esta cadena se ha vuelto perversa.
Pero hay que tener este fallo en mente para el presente y para el futuro. En el presente, porque el fallo ha puesto al desnudo el almendrón de la inseguridad en Medellín. Lo que esta investigación desnuda es la cadena que une los intereses de los grupos que manejan las economías ilegales en Medellín, con la actividad de grupos armados con alta capacidad para la violencia letal y, al final, sectores de la clase política. Se presume que la mezcla entre poder económico y poder armado constituye un frente que amenaza al bloque de poder que se inviste con la legalidad y la legitimidad de nuestro régimen político y social.
A mucha gente se le ha pasado por alto que la verdadera disputa que existe en Medellín es esta. No son criminales contra el Estado, no son bandidos contra los ciudadanos. Es un proyecto político, económico y armado emergente contra las instituciones legítimas. Se engañan los que piensan que es un asunto de partidos políticos viejos o nuevos, dirigentes tradicionales o no.
Uno de los efectos nocivos de este complot fue que rompió el consenso social de respaldo a la autoridad municipal que tradicionalmente ha existido en Medellín y de esta manera afectó la gobernabilidad de la ciudad. No se podrá saber cuánto tiempo, cuántos esfuerzos y cuánta capacidad se perdió en estos dos años y medio de incertidumbre manipulada.
Lo otro importante es el futuro. Porque este fallo debe tener consecuencias políticas. En él se mencionan anteriores candidatos a la alcaldía, concejales y ediles. Si se hila más delgado se pueden presumir los nexos de estos con fuerzas económicas y otros dirigentes. Lo que pasó en las elecciones de marzo no fue muy halagüeño y cualquier despiste de quienes tienen poder de crear opinión y voluntad en Medellín, puede entregarle la ciudad en bandeja de plata al proyecto criminal.

miércoles, 4 de agosto de 2010

La decisión de la Fiscalía en favor del Alcalde / Una buena nueva para la ciudad

La noticia de que la Fiscalía General de la Nación ha cerrado la investigación contra el Alcalde Alonso Salazar, concluyendo que las pruebas presentadas en su contra, no sólo eran falsas, sino que hacían parte de un montaje orquestado de manera consciente para desprestigiarlo y entorpecer su labor, representa una muy buena nueva para la ciudad.
No hay nada más perjudicial para el desempeño de un municipio y para el cumplimiento de sus deberes constitucionales, que sus autoridades públicas se vean envueltas en comportamientos ilegales o peor aún, que hagan parte de cadenas de corrupción o crimen organizado. Colombia infortunadamente está llena de estos malos ejemplos, al punto que se han configurado verdaderas mafias público-privadas para el robo masivo de fondos públicos y para poner porciones del aparato estatal al servicio de la criminalidad.
Pero así como es importante que el sistema judicial y la sociedad sancionen estos comportamientos, también lo es que quienes actúan con probidad y transparencia y aquellos que tienen el coraje de denunciar acciones criminales, se vean respaldados por la institucionalidad pública. En este caso queda demostrada la crucial importancia que tiene para un Estado de Derecho el que se cuente con una Fiscalía pronta y eficaz que sea, tanto ágil y capaz de llevar a los tribunales a quienes infringen la ley, como ágil y oportuna para dejar claro ante la sociedad quienes han sido injustamente acusados.

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