martes, 10 de agosto de 2010

Una carta aleccionadora

Periódico El Mundo / Agosto 10 del 2010

Si no establecemos, como sociedad, linderos claros, y siguen las gabelas de legalidad a criminales atroces no veo claro el destino de la ciudad.
Con motivo de nuestro reciente editorial “Justicia con el Alcalde”, recibimos del doctor Alonso Salazar Jaramillo una carta que consideramos un documento trascendental sobre la actualidad colombiana y una reflexión necesaria sobre el ejercicio de periodismo, cuya lectura no dudamos en recomendar a nuestros colegas, tanto de casa como de los demás medios de comunicación.
El valor de la carta no sólo estriba en el hecho de provenir de quien hoy ejerce la Alcaldía de Medellín, sino también del periodista que ejerció siempre la profesión con brillo y respeto profundo a la ética profesional, paralelamente con la de investigador social en el delicado campo de la violencia infantil y juvenil, fenómeno que ha azotado por décadas a la ciudad que hoy gobierna. Todo eso le da una inmensa autoridad para cuestionar la conducta de cierto periodismo sensacionalista, proclive a ceder cámaras, micrófonos y columnas de prensa a criminales, en detrimento moral, como en su caso, de personas cuyo único crimen es haber dedicado su vida al servicio público.
Por eso, en lugar de glosar o comentar su misiva, resolvimos cederle al señor Alcalde el espacio de nuestras columnas editoriales:

Dr. Guillermo Gaviria
Director Periódico EL MUNDO

Quiero, apreciado Sr. Director, agradecerle su mensaje de solidaridad, del editorial del día 2 de agosto. Una vez más siento su inquebrantable lealtad, derivada de su compromiso con la legalidad y la verdad. Me alegra que este fallo judicial haya venido a corroborar la confianza que usted había manifestado sobre mis actuaciones y las acusaciones tejidas finamente, como bien lo señala su editorial, entre delincuentes y políticos incapaces de aceptar la voluntad ciudadana.
Permítame trascender de la solidaridad personal que me honra, a las reflexiones que con tino deriva en su escrito de este episodio. Es definitivamente problemático e inaceptable para la sociedad que sectores políticos puedan coincidir, a veces en zonas grises y a veces en zonas abiertamente ilegales, con personas u organizaciones desviadas de la ley. No tengo duda en afirmar que parte de la complejidad para derrotar a ciertos grupos criminales en la ciudad tiene que ver con la necesidad de retirarles el oxígeno que reciben, por diversos vasos comunicantes, desde sectores instalados en la institucionalidad. Hablo sobre un número ya significativo de casos juzgados y de otros en proceso.
Si no establecemos, como sociedad, linderos claros, y siguen las gabelas de legalidad a criminales atroces no veo claro el destino de la ciudad.
En esta relación no existen pecados veniales. Porque aunque el nexo establecido sea, por ejemplo, para la mala costumbre de obtener votos comprados o forzados, se le da sombra institucional al conjunto de sus actos criminales.
Puede ser tan absurda la situación que quien emprenda denuncia de estos sujetos aparece como un personaje que no “comprende” la dinámica política y se le observa como fundamentalista, o persona que quiere granjearse problemas de manera gratuita. Así el orden social está desquiciado: Lo extraño no es la complicidad sino la denuncia. Lo anormal no es aceptar ciertos métodos o recursos sino renunciar a ellos.
Ahora, ya no somos pocos los colombianos que hemos sido víctimas de la decisión de grupos criminales de enlodarnos para vengarse de algo o enrarecer el ambiente. Esa técnica se les ha facilitado por la resonancia que han ofrecido en medios de comunicación que hacen de ventiladores.
Sólo un compromiso ético puede salvar a los medios de pasar de la sana fiscalización, a la función banalizada y cruel de destruir injustamente personas, instituciones, historias y tradiciones. Así entiendo su reflexión sobre los medios, en estas circunstancias.
Es injusto generalizar. Pero sin duda algunos medios, por ejemplo, se han especializado en entrevistar convictos para acusar a ciudadanos sin preocuparse por cumplir mandamientos básicos del oficio periodístico. Creen, seguramente, que con estas informaciones ayudan a mantener la moral y la legalidad. Pero se siente también la tentación del raiting y de la rentabilidad. Parece riesgoso para el periodismo la tentación de convertir la emisión o edición en un tribunal que señala y condena sin cumplir adecuadamente derechos de la controversia, de la confrontación a fondo de las fuentes, la corroboración de los hechos.
Ahora que he pasado por tan larga y amarga experiencia personal, tomo la vocería como ciudadano para pedir a los medios un análisis de las denuncias que llegan a sus redacciones, un cálculo de las intenciones de quienes las hacen, una tarea de indagación adecuada. Una diferencia de la dignidad del ciudadano sin antecedentes, del que está encausado o ha aceptado ser de organizaciones criminales. Incluso aceptar que un gobernante no debe nivelarse con el delincuente en una emisión. Un cuidado especial en convertir a criminales en jueces. Lo digo ahora que, al menos de momento, estoy por fuera del torbellino.
Como ve, Sr. Director, no sólo quería agradecerle su gesto amable, sino hacer eco de sus reflexiones. Son oportunas para los periodistas, los medios y la democracia.

Con toda consideración,

Alonso Salazar Jaramillo

El fallo dio en la pepa

El Colombiano / Lunes 9 de agosto del 2010 / Jorge Giraldo Ramírez

El fallo dio en la pepa
El 8 de julio del 2010 se produjo la decisión del Fiscal 28 delegado ante la “Unidad nacional de Fiscalía contra el terrorismo”, por la cual se archivó el proceso abierto al alcalde de Medellín, Alonso Salazar Jaramillo, a instancias de las declaraciones de varios ex jefes paramilitares, debidamente amplificadas por varios medios de comunicación.
Afortunadamente, la prensa escrita reseñó debidamente esta noticia y editorializó con claridad al respecto. No toda. Alguna, como Semana, se conformó con un párrafo después de dos años de tragar versiones completas de criminales confesos y condenados. “La luciérnaga” de Caracol también pasó de agache. Y “La W” -cuyo escándalo se cita en el fallo- no ha dicho ni mu. Grave actitud, pues muchos de los perjuicios que se derivaron de este montaje se deben al barniz de credibilidad que algunos periodistas le dieron al entuerto.
Ha dicho el Alcalde que no se meterá en una cadena de retribuciones, al menos mientras gobierne. Eso está bien y es un ejemplo para un país donde el debate político se ha ido remplazando por la criminalización y, entonces, cualquier discrepancia o antipatía busca resolverse en los tribunales. Como el sistema judicial premia al delincuente que inculpa a otros, y como abogados y jueces no le niegan proceso al contradictor, esta cadena se ha vuelto perversa.
Pero hay que tener este fallo en mente para el presente y para el futuro. En el presente, porque el fallo ha puesto al desnudo el almendrón de la inseguridad en Medellín. Lo que esta investigación desnuda es la cadena que une los intereses de los grupos que manejan las economías ilegales en Medellín, con la actividad de grupos armados con alta capacidad para la violencia letal y, al final, sectores de la clase política. Se presume que la mezcla entre poder económico y poder armado constituye un frente que amenaza al bloque de poder que se inviste con la legalidad y la legitimidad de nuestro régimen político y social.
A mucha gente se le ha pasado por alto que la verdadera disputa que existe en Medellín es esta. No son criminales contra el Estado, no son bandidos contra los ciudadanos. Es un proyecto político, económico y armado emergente contra las instituciones legítimas. Se engañan los que piensan que es un asunto de partidos políticos viejos o nuevos, dirigentes tradicionales o no.
Uno de los efectos nocivos de este complot fue que rompió el consenso social de respaldo a la autoridad municipal que tradicionalmente ha existido en Medellín y de esta manera afectó la gobernabilidad de la ciudad. No se podrá saber cuánto tiempo, cuántos esfuerzos y cuánta capacidad se perdió en estos dos años y medio de incertidumbre manipulada.
Lo otro importante es el futuro. Porque este fallo debe tener consecuencias políticas. En él se mencionan anteriores candidatos a la alcaldía, concejales y ediles. Si se hila más delgado se pueden presumir los nexos de estos con fuerzas económicas y otros dirigentes. Lo que pasó en las elecciones de marzo no fue muy halagüeño y cualquier despiste de quienes tienen poder de crear opinión y voluntad en Medellín, puede entregarle la ciudad en bandeja de plata al proyecto criminal.

miércoles, 4 de agosto de 2010

La decisión de la Fiscalía en favor del Alcalde / Una buena nueva para la ciudad

La noticia de que la Fiscalía General de la Nación ha cerrado la investigación contra el Alcalde Alonso Salazar, concluyendo que las pruebas presentadas en su contra, no sólo eran falsas, sino que hacían parte de un montaje orquestado de manera consciente para desprestigiarlo y entorpecer su labor, representa una muy buena nueva para la ciudad.
No hay nada más perjudicial para el desempeño de un municipio y para el cumplimiento de sus deberes constitucionales, que sus autoridades públicas se vean envueltas en comportamientos ilegales o peor aún, que hagan parte de cadenas de corrupción o crimen organizado. Colombia infortunadamente está llena de estos malos ejemplos, al punto que se han configurado verdaderas mafias público-privadas para el robo masivo de fondos públicos y para poner porciones del aparato estatal al servicio de la criminalidad.
Pero así como es importante que el sistema judicial y la sociedad sancionen estos comportamientos, también lo es que quienes actúan con probidad y transparencia y aquellos que tienen el coraje de denunciar acciones criminales, se vean respaldados por la institucionalidad pública. En este caso queda demostrada la crucial importancia que tiene para un Estado de Derecho el que se cuente con una Fiscalía pronta y eficaz que sea, tanto ágil y capaz de llevar a los tribunales a quienes infringen la ley, como ágil y oportuna para dejar claro ante la sociedad quienes han sido injustamente acusados.

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Un montaje canallesco

eltiempo.com / opinión / editoriales

La semana pasada, la Fiscalía archivó un proceso que adelantaba contra el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, por presuntos vínculos con el paramilitarismo. Varios jefes de las autodefensas, incluido el hoy extraditado Diego Fernando Murillo, 'don Berna', acusaron con gran despliegue de prensa al burgomaestre antioqueño de haber recibido apoyos durante su desempeño como secretario de Gobierno de la administración de Sergio Fajardo y su campaña al primer cargo de la Capital de la Montaña.
Las investigaciones surgieron en noviembre del 2008 a raíz de las declaraciones de John William López, 'Memín', en las que hablaba de un respaldo directo de las estructuras paramilitares de varias comunas de Medellín a la aspiración de Salazar. A esto se añadiría una carta abierta de 'don Berna', cabeza en ese entonces de la siniestra 'oficina de Envigado', quien desde una cárcel de Nueva York ratificó el "apoyo de carácter económico y en publicidad" a la campaña del actual mandatario. Tales denuncias, provenientes de los antiguos promotores de la violencia y la delincuencia en esa ciudad, levantaron de inmediato una grave polémica y golpearon la legitimidad de su gestión, en especial en materia de seguridad urbana.
Sin embargo, las pesquisas de los entes judiciales desvirtuaron cada una de las acusaciones contra el alcalde Salazar. La Fiscalía afirma que este "nunca pidió ni recibió apoyo por parte de miembros de las autodefensas". Tras un análisis cuidadoso de las finanzas de la campaña y de los resultados electorales en distintas comunas con fuerte presencia paramilitar, los investigadores no encontraron ningún patrón irregular ni indicio que diera sustento a los falaces señalamientos. De hecho, la recopilación de testimonios y datos apunta en dirección a otros aspirantes, en cuanto a respaldo político y publicitario de esos grupos criminales.
El caso de Alonso Salazar pone de relieve la necesidad de recibir con beneficio de inventario las sindicaciones de los jefes paramilitares. La búsqueda de la justicia y la reparación para miles de víctimas que el Estado colombiano ha impulsado en años recientes conlleva grandes sacrificios, entre ellos el de depender de la 'verdad' que los alzados en armas confiesen. 'Verdad' que en no pocas ocasiones es dosificada estratégicamente, o que es contada a medias, a tiempo que grandes porciones de ella, por ejemplo lo relativo a la 'paraeconomía', se mantienen ocultas.
Es innegable que varias de estas declaraciones han conducido al esclarecimiento de masacres y otros delitos atroces, así como al descubrimiento de fosas comunes. Para muchas personas, así se llega al punto final de años de incertidumbre y zozobra por sus seres queridos.
Pero, en otras ocasiones, como ocurrió con la carta de 'don Berna' contra el Alcalde de Medellín, la intención de enlodar la reputación de figuras públicas es más que evidente. También la de desestabilizar a una administración local que enfrenta arduamente la violencia generada por los herederos y competidores de poderosas estructuras criminales. El propio Salazar ha denunciado públicamente a líderes de bandas que, durante año y medio, intentaron desacreditarlo y hacerlo caer en desgracia. Por fortuna, la Fiscalía abordó el proceso diligentemente y pudo desvirtuar una a una las calumnias de este montaje canallesco.
Si bien la trayectoria profesional y pública de Alonso Salazar le granjeó el respaldo y la confianza de muchos sectores ciudadanos en la capital antioqueña, no se puede minimizar el daño que a un gobernante o funcionario le generan señalamientos de delincuentes de esta naturaleza. La experiencia del atentado moral contra el Alcalde de Medellín invita a tener un mayor cuidado con esas dosis de 'verdad' políticamente motivadas.

martes, 3 de agosto de 2010

Los rasgos curiosos pueden ser saludables

Lo que para unos son defectos físicos, para los científicos son ventajas que ayudan a vivir más.
Una revisión de varios estudios hecha por el diario inglés Daily Mail reúne toda la evidencia disponible sobre los beneficios asociados a ciertos rasgos corporales que no siempre cuentan con nuestro cariño. Estos son algunos ejemplos:

Una nariz grande
Contrario a lo que podría pensarse, aquellos con una nariz de volumen generoso inhalan casi 7 por ciento menos polvo y partículas infecciosas que el promedio de las personas.
Para comprobarlo, investigadores de la Universidad de Iowa crearon dos narices artificiales, una casi el doble de grande que la otra. Ambas fueron expuestas a un ambiente cargado de partículas contaminantes: "Los resultados indicaron que la de mayor tamaño dejó pasar menos partículas. Es decir, actúa como una barrera para los gérmenes", dice el estudio.

Un trasero voluminoso
Lo que para muchos es un gran atributo, para algunas mujeres puede ser una molestia. Pero lo cierto es que diversos estudios muestran que tener un trasero más grande que el promedio (cuerpo con forma de pera) se asocia a menores niveles de colesterol "malo" y más altos del "bueno", lo que protege las arterias y disminuye el riesgo de males cardiovasculares y diabetes, según una investigación de la Universidad de Oxford.
"El tejido adiposo en la región fémoro-glútea está compuesto por células grasas más pequeñas y que reaccionan diferente de aquellas ubicadas en forma intraabdominal (y más nocivas)", dice Víctor Saavedra, de la Sociedad Chilena de Obesidad (Sochob).
Este tejido, además, estaría asociado a hormonas que regulan el apetito y el peso.

Pelirrojos
A medida que pasan los años, las canas comienzan a poblar la cabeza. Este proceso en personas pelirrojas ocurriría más lentamente. Tal ventaja, sin embargo, no sería más que una ilusión óptica, según Desmond Tobin, investigador de la Universidad de Bradford (Inglaterra). Al igual que en los rubios, las canas suelen mimetizarse mejor con el pelo rojo, lo que no pasa con quienes tienen un tono oscuro.

Los lunares
Pueden ser atractivos y coquetos, pero hay quienes no los soportan. Además, su presencia, en gran cantidad, eleva el riesgo de melanoma, el más agresivo cáncer de piel. Pero un estudio del King's College de Londres (hecho entre 900 parejas de gemelos) estableció un vínculo entre los lunares y el envejecimiento. Para eso se enfocaron en los telómeros, parte del cromosoma que determina cuánto duran las células.
Sin telómeros, las células envejecen y se mueren. Se cree que el número de lunares estaría asociado al de telómeros y, por tanto, alguien con muchos lunares se mantendría biológicamente más joven.
Para Gonzalo Pantoja, dermatólogo del Centro Médico Biomer, el costo-beneficio de este rasgo es cuestionable y puede llevar a equívocos. "Se les puede atribuir una condición de menor envejecimiento, pero en parte está dado porque las personas con lunares se deben cuidar más del sol y eso mantiene la piel más joven por más tiempo".

Senos pequeños
Las clínicas de cirugía estética están repletas de mujeres que buscan agrandar sus senos. Quizá muchas no sepan que tener senos poco desarrollados evita que sufran problemas y dolores de espalda. En cambio, una delantera voluptuosa altera la curvatura de la columna, causando dolor en el cuello o la espalda.
Una investigación de la Sociedad Estadounidense de Cirujanos Plásticos encontró que, previo a una cirugía de reducción mamaria, la mitad de 179 mujeres sufría de dolores de espalda. Tras la operación, sólo el 10 por ciento mantenía esas molestias

Otras características que se destacan

Grandes orejas
Que le griten 'Dumbo' no es cómico para quien convive con un par de grandes orejas. Pero distintos estudios muestran que éstas favorecen la recepción auditiva, sobre todo a medida que ésta se pierde con la vejez. La teoría es que las orejas 'tamaño XL' recolectan los sonidos con mayor eficacia. De hecho, los animales con grandes pabellones tienen un sentido de la audición más agudo.

Muslos anchos
Un reciente estudio en Dinamarca reveló que las personas con muslos grandes tienen un menor riesgo de enfermedad cardíaca y muerte prematura. Al menos así ocurre si su muslo mide unos 60 centímetros de diámetro, según se observó al analizar durante 12 años a 3.000 hombres y mujeres daneses. Quienes estaban por sobre esa cifra, tenían mayor masa muscular asociada a una actividad física constante.

Dedos gordos
Es cierto que no lucen bonitos, pero sí son un buen ejemplo de la evolución humana. El estudio 'Caminar, correr y la evolución de los dedos de los pies humanos', publicado en el 'Journal of Experimental Biology', plantea que los humanos evolucionados tienen dedos de los pies más cortos, que los ayudan a desplazarse mejor.
"En términos biomecánicos, dedos largos y delgados requieren de mayor energía para funcionar", explica el doctor Ian Bezodisan, de la Universidad de Gales (Inglaterra). Además, no absorben el impacto tan bien como los dedos más cortos.

EL MERCURIO (CHILE)

lunes, 2 de agosto de 2010

"No le cobraré a nadie"

EL ALCALDE DE Medellín, Alonso Salazar, quiere cerrar el capítulo sobre las acusaciones que hicieron en su contra, por un supuesto apoyo de las Auc a su campaña, y dedicar toda su energía a trabajar por la ciudad.
Isolda María Vélez H. / Medellín / Publicado el 1 de agosto de 2010 / http://www.elcolombiano.com/

De su boca no salen palabras de revancha, pero en sus ojos, inevitablemente, se asoma ese brillito de satisfacción por la batalla ganada.
Alonso Salazar no se vanagloria de que la Fiscalía le haya desmontado, uno a uno, los argumentos a quienes lo acusaron de haber recibido apoyo de Diego Bejarano Murillo, alias "Berna", para ganar la Alcaldía, pero se le siente ese aire de triunfo porque el tiempo le dio la razón.
Todas las llamadas y mensajes de apoyo que recibió el viernes, una vez EL COLOMBIANO reveló que el proceso había sido archivado porque las acusaciones eran "falaces", lo emocionaron de manera profunda, a tal punto que entendió que ya había librado su conciencia y que eso resolvía cualquier afán revanchista contra quienes lo pusieron entre la espada y la pared.

¿Se siente más livianito?
"Todos los mensajes que he recibido me han emocionado, estoy especialmente feliz. Pero las llamadas que vienen de la familia me gustan mucho más porque solo cuando uno está involucrado en un tema de estos, de este tamaño, sabe lo que la familia sufre. Cuando le hacen a uno semejante acusación, hay un daño a la persona muy grande, pero el de su entorno familiar es impresionante.
Mis padres, que están muy veteranos, cuando se sumaron los señalamientos de que era un alcalde borracho, de la denuncia por secuestro y todo esto, me preguntaron un día si yo había hecho algo raro... Ese día me desmoroné. Aunque no tenía temor de que me fueran a condenar, lo que me propuse por ellos, por mí, por la ciudad era que la Fiscalía dijera en algún momento, aquí no pasó nada, Alonso Salazar está absolutamente limpio".

¿Sus papás también sienten el alivio por la finalización de este proceso?
"Están felices. Y como suele suceder lo que ellos hicieron todo este tiempo, que es su forma de ser solidarios, fue orar, orar y orar. Ya ofrecieron misas y van a pagar las promesas que tenían de cuenta de que esto saliera bien".
¿Y qué promesa hizo usted si ganaba?
"No había hecho una promesa especial. Me había hecho la promesa a mí mismo, de que no iba a dejar que esto se quedara en el aire. Por eso la terquedad con los tres directores de Fiscalía y con los fiscales, de que tenían que investigar y producir un resultado, porque a través de esa promesa yo también me sentía comprometido con que la gente de Medellín pudiera despejar las dudas sobre mí. Cualquier persona, quiérame o no, tenía derecho a saber que su alcalde tiene una hoja de vida transparente".
¿En ese mar de noticias negativas que llevaron a sus papás a preguntarle si estuvo en algo raro, llegó a pensar, en algún momento, que no saldría bien librado y que el objetivo de quienes pretendían tumbarlo se iba a lograr?
"Hubo momentos muy duros. Pero no quiero recapitular mucho, porque lo que quiero es aprovechar este momento de felicidad para concentrarme en lo que queda de la administración, en la tarea de la ciudad. Rememorar implica quizás empezar a nombrar personas y circunstancias y no me parece. Pero la verdad, es que el primer año fue muy duro desde el punto de vista emocional".

¿Ante tanta presión, sintió en algún instante el deseo de tirar la toalla?
"No. Eso nunca porque, primero, uno en la vida pública va formando un carácter y ante una dificultad no puede salir corriendo a las primeras. Segundo, por el deber mismo. Tercero, porque correr era dar razones a esos enemigos. Pero a pesar de esos desalientos, me levantaba cada mañana con la tarea clara de trabajar por la ciudad, salir adelante y reservaba un tiempo y unas energías para el proceso".
El tema de la inseguridad en la ciudad combinado con las acusaciones en su contra, empeoró la percepción de que la situación se estaba saliendo de las manos.
"Además de la preocupación de que me acusaran, había otro factor muy preocupante: en los primeros meses tanto el director de la Fiscalía como el comandante de la Policía Metropolitana salieron implicados en investigaciones sobre supuestos nexos con criminales. Entonces uno como alcalde sí se pregunta, ¿con quién estoy construyendo la seguridad? Si usted me pregunta por un momento muy difícil fue aquel en el que tuve que salir a decir que había un complot en la ciudad. Mucha gente pensó que estaba loco, pero los hechos lo fueron evidenciando".

¿Está cobrando por ventanilla lo que dijo en su momento?
"No quiero cobrarle nada a nadie. Quiero cobrar la libertad de mi conciencia, quiero aprovechar para que la gente de la ciudad diga que hay un alcalde que, pueden criticar en lo que quieran, pero que tiene una hoja de vida transparente. Lo otro son los asuntos de la justicia en los que no me volveré parte activa si no que la justicia haga lo que inercialmente tiene que hacer".
Es decir, no demandará a quienes salieron públicamente a acusarlo?
"No. Yo no voy a perder energía en eso. La gasté en esto que era lo que me interesaba y toda mi energía será para las cosas buenas de Medellín, lo que viene como la llegada de las multinacionales, los programas sociales en los que estamos trabajando y sacar adelante la ciudad en materia de seguridad".

Alcalde es que en la vida pública se tienen enemigos políticos, pero ¿por qué cree que se ensañaron con esas acusaciones para desacreditarlo?
"Había una clase política y unos sectores de la criminalidad que esperaban regresar a la Alcaldía y lo tenían como un hecho muy cierto y logramos derrotarlos. No se quisieron resignar a esperar cuatro años más. Incluso, lo que percibo es que cuando comenzaron a recoger firmas estaban muy angustiados. Después se concentraron en la estrategia de armar una demanda jurídica, como la del secuestro, y cuando todo eso se derrumbó construyeron durante tres o cuatro meses, muy libreteado, la acusación del apoyo de reinsertados y "Berna". Es tiempo pasado. Por fortuna, lo que hizo la Fiscalía es suficientemente contundente y quiero cerrar ese capítulo".

En el expediente, la Fiscalía deja en evidencia una alianza para montar una campaña de desprestigio en su contra...
"A mí me gustaría más que la justicia, los medios y la ciudadanía se ocuparan de ese asunto, y lleguen a las conclusiones a que hubiera lugar, sobre los nombres de quienes estuvieron involucrados. Como Alcalde no quiero que este tema sea el eje de la ciudad. Mi deber es concentrarme en lo prioritario y aquella frase común se aplica aquí: Mi Dios va sabiendo cómo hace sus cosas".
Sí quiero preguntarle Alcalde lo que siente cuando la gente parodia la frase de gobernabilidad en Medellín con aquella de que aquí se impuso la "donbernabilidad"...
"Siento mucho dolor porque es un facilismo que se inventaron unos sectores para desprestigiar una administración. Lo que nunca han calculado es el daño que al mismo tiempo le hacen a la ciudad. Cuando se deslegitima un alcalde, se deslegitima la institucionalidad; cuando se deslegitima la institucionalidad se disminuyen las capacidades de enfrentar la criminalidad y con esas calificaciones han valorizado el mundo criminal. Esta sociedad tiene que hacer un esfuerzo grande por quitarle valor al mundo criminal, por valorar sus instituciones, por construir convivencia".

Usted ha dicho que cuando termine su mandato quiere volver a su oficio de escritor, ¿ya tiene el tema de su próximo libro, porque tiene mucho qué contar?
"Yo hoy no lo sé. Uno termina siempre escribiendo de las cosas que nunca ha pensado. Seguramente de lo que hemos vivido en esta Alcaldía vamos a escribir muchas cosas, hacer memorias y lo haré con gusto, pero quizás no sea exactamente lo que más quiera como una marca personal. Tengo una idea que me da vueltas y vueltas desde hace mucho tiempo: en una esquina del barrio Simón Bolívar éramos 15 amigos, allá todavía está el hueco que dejamos por estar siempre allá. Y a esos 15 amigos nos pasaron cosas tan distintas, que con esas historias podría contar la Medellín muy diversa de los últimos 30 años. Ese tema me jala. Fíjese, algunos de esos amigos terminaron en cosas 'rarosas' pero alguno de ellos terminó de Alcalde de Medellín".